Y a veces hace frío.
Y te pierdes entre los muros de una ciudad que juras que una vez se te llegó a quedar pequeña, pero que hoy te sobra de mangas.


Y a veces te cansas de ser siempre el que quiere más, y el que siempre consigue menos.
Y a veces empiezas a ser siempre una interrogación

y empiezan a no quedar canciones que te devuelvan a personas,

y tienes un momento de sinceridad contigo mismo mientras miras a la nada y admites que quizá, a veces, les eches de menos…

y susurras que ya jamás de los jamases vas a volver a confiar

y que jamás de los jamases va a ser lo mismo con nadie.

 

Y a veces, no son a veces, son temporadas.
Entonces coges la costumbre de salir huyendo cuando alguien empieza a colarse en tus planes.
Y entonces dejas de crees en el amor, porque de todas formas, él nunca creyó en ti.

 

Y entonces… empiezas a perderte a ti mismo, porque ya no queda nadie que quiera ganarte.

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