Cuidado, que aquí viene un otoño.
Este es nuevo, así es que vuelve a doler o es que nunca dejo de hacerlo.

Mira, yo a estas alturas de campo ya no sé si quiero perderme o encontrarme.
Ya tengo objetivo conseguido, pero esto sigue golpeando.
Fuerte y rápido, como siempre.

Visto y no visto.. y ya vuelven los días a odiarnos.
O querernos.

 

Ya no distingo porque llevo demasiado tiempo viendo similitudes en opuestos.

Y no debería, pero como muchas otras cosas.

Como quien sigue fumando aunque sepa que mata, teniendo las manos temblorosas, los ojos vidriosos , tos referente a «ayer», sigue poniéndose el cigarrillo en los labios, porque ya no es obsesión, pero es costumbre, y yo he adoptado la costumbre de no tener ni idea de si tengo miedo del pasado, del futuro o del presente.

 

He adoptado la costumbre de tener miedo a cualquier tiempo verbal que no sea condicional.

 

¡ Y qué horror !

 

¡ Y qué frío !

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