Detrás de las trincheras,

a mil kilómetros de su mirada

y a un bombardeo de distancia para trazar la última línea,

un soldado profiere dos suspiros mientras contabiliza el último.

Allí, de madrugada, en un escondite frío,

tiene los nervios a flor de piel y las manos temblorosas,

se encuentra en los recuerdos, abraza la foto de su esposa,

le da un beso y le dice algo así como
«Hasta que la vida decida tratarnos bien, cariño»

 

Entre él y yo, hay una guerra de diferencia.

Y también un sentimiento de unión.

Personas que esperan por mañana incontables

y lloran por personas intangibles.
¿Me echas de menos o esperas mi vuelta?
De España hasta Nueva York,

de aquí a la misma China, hay sentimientos comunes.

 

Hay vidas paralelas que consiguen cruzarse.

Tener un punto en común.

A veces dos rectas pasan por el mismo punto para chocarse sin mirarse,

a veces todos conseguimos hacernos equivalentes.
Si tú y yo damos el mismo resultado,

significa que tu y yo somos lo mismo,
¿no?

 

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