Celia Lozano

A través de las palabras

Cometa.

“El adiós más duro es que el nunca quisiste decir” pero debiste. Antes de romper completamente un corazón o una esperanza. Mejor dejarla moribunda. Mejor no (re)matarla.
Porque hay muchas constelaciones y tú puedes tenerlas todas. Eres la fracción de la astronomía. Mini Dios liderando carnes y huesos. Tienes todo lo que hay que tener para tenerlo todo.
El mundo a tus pies,
el cielo tuyo.

Y yo, yo te voy a echar de menos. Te voy a echar de menos aunque en algún momento te echara de más pero -como individuo- nunca he sabido bien cómo ser plural pues me he pasado mi vida entera sublevaba a mi condición de cometa. Paso una vez, hago soñar, hago creer en las variables, en los imposibles,en que me voy a quedar, y me voy. Como si nunca hubiera estado, como si nunca, ni siquiera, hubiera llegado a llegar.

Siempre debo irme. Siempre necesito irme. Me paso media vida aferrada al hecho de que siempre tengo que estar en otra parte.
No te voy a mentir, a veces algunos extranjeros hacen que quiera quedarme. Hacen que tambaleen mis certezas, hacen aflorar mis miedos e incluso pueden hacerme replantearme el porqué. A veces consiguen que no me parezca tan romántica la marcha.
Y, sin embargo, será lo primero que haga cuando llegue la mañana. Y a veces, cogiendo ese avión hacia ninguna parte, mirando sus hogares desde lejos, me arrepiento, me arrepiento de haber acabado en ciertas vidas. De haber quemado o de haber sido chispa en donde ya había incendio. De haber sido aunque sea un murmullo en la casa de los gritos.

Lo siento pero es que ésta nunca fue mi órbita. Y creo que sólo puedes saber a dónde perteneces cuando has estado en donde no lo haces. Y creo que hay otros cielos fuera y creo que todos nos están esperando.

Te esperan a ti. Me esperan a mí. Y nunca a nosotros.

Quizá entre ellos me vuelvas a ver pasar. Y entonces quizá no me odies tanto. Y entonces quizá sepas que a los impares hay que dejarlos pasar.
Nunca cambiarán.
Los cometas siempre serán cometas,
tú siempre serás mucho más.

Valencia

Poesía en las pisadas, en las miradas, en los ojos de la ciudad moribunda del continente.
Valencia, me marcharé antes de venir, no me lo tengas en cuenta.
Si tus muros no hubiesen herido mis alas te habría enseñado a volar. Pero tus calles son laberintos y tus personas están poco transitadas.
Valencia, me recuerdas a todo lo que nunca conseguí.
Todos los sueños que perdí.
Todas las esperanzas que dejé ir.
Valencia, supongo que no es por ti, será por mí.
Mis sueños no caben en tus calles.
Mis palabras son mudas en tus aceras.
Valencia, cuando vengas yo ya no estaré,
pero ojalá,
me esperes de vuelta.

Valencia-CeliaLozanoPerez

Sujeto: idealización de pasado

Es una pelea sin tregua en la que todos ven al verdugo pero nadie se apiada de la víctima.
Pasan las estaciones, los trenes y hasta los sueños en este verano eterno, poco acogedor, poco bueno.
Porque seguimos en la misma ciudad pero ya nada es o será como antes, ya nada es suficiente, nos emborronamos en el vodka preguntándonos por qué.
Por qué nosotros. Por qué ahora. Por qué aquí.
Todo sujeto de tiempo pasa a ser enemigo y nadie puede hacer nada al respecto. Y a nuestro lado únicamente los morbosos de las autodestrucciones, los amantes de los perdedores.
Pasan los coches, los amigos y los bares. Y nunca las cicatrices. Y nunca esto.

Delimitados por el miedo de no saber vivir sin tristeza nos acomodamos en vidas que no nos pertenecen, en mundos que nunca fueron nuestros y no nos quedan precisamente pequeños.
Sólo somos ocupas de una decadencia y la hemos permitido ser nuestra.
Pasan las aceras, los momentos y los poetas.
Y voy pasando yo, intentando olvidar que me muero por volver a ser vuestra.

 

Sujero idealizacion de pasado

Versus de titanes

Si vienes, ven, pero yo como estar,
sólo estoy aquí para ganar(te)
El segundo lugar ya no es opción
y fracaso ha pasado a ser antónimo de mi nombre.

Porque tú miras pero no ves.
Oyes pero no escuchas.
Hieres pero no destrozas.

Hacía tiempo que no te veía por la ciudad
y es verdad que la última vez que lo hice
acabé sin seis de mis vidas y con alguna herida
que a día de hoy sigue ardiendo cuando mencionan
una vida del dosmilquince
que me niego a identificar como la mía.

Pero ahora ya no hay noche de verano que sea escándalo. Los fotógrafos terminaron cansados y las penas, cicatrizando.

No queda nada excepto tú y yo, otra vez.

Tú con fantasías, yo con certezas. Tú cielo y yo tierra .

Tú con tus tiempos pretéritos, yo con mis presentes.
Algún día entenderás que esta guerra la tengo ya ganada.
Que esto acabó hace más de media copa.

 

Que tú y yo jamás fuimos complementarios.
Y tu tacto sólo cubrió una página.
Y está… pero arrancada.
M, tú tiempo se está acabando. No queda nada por lo que luchar ya.

David ha vencido, yo te dejo marchar, Goliat.
*M de miedo.

 

Versos a la mitad

Y entonces vuelves a casa

y cierras la puerta detrás de ti lentamente,

mordiéndote las ganas de dormir fuera

porque sabes desde el rellano que, en ese momento,

el mundo va a decidir duplicar su peso,

el oxígeno hacerse denso

y las rosas perder su razón de ser,

otra vez. (más…)

Hechos de estrellas

Dilo rápido. Hemos venido para morir hoy.

Dilo rápido, di que no somos nada más que lo que un día fueron estrellas. Perdido el brillo sólo queda el recuerdo. El fantasma de una vida pasada que nunca nos pareció nuestra.

Dilo rápido que se nos está acabando el tiempo, que queda poco para explotar. Seremos un ruido inoportuno y leve en una ciudad que jamás recordará nuestro nombre.

Dilo rápido que no me necesitas, que nunca lo hiciste. Tú supernova y yo gigante roja. Y si esto algún día fue estrella, era fugaz.

Dilo rápido. Di que te vas. Cierra las puertas, yo pondré los cerrojos.

Al final lo diré yo. Esperas que lo diga.

Las estrellas se han apagado ya.